desco Opina – Regional / 10 agosto 2012
Programa Urbano

Desde finales de los años noventa, las autoridades de los distritos del llamado «cono sur» de la capital han intentado generar y mantener mecanismos de coordinación para enfrentar problemas comunes de gestión municipal e, incluso, de planeamiento articulado del territorio. En el contexto de cambio por la caída del régimen fujimorista, la Mesa de Alcaldes del Cono Sur fue un referente importante en el debate municipal.

La Asociación de Municipalidades del Área Sur de Lima- AMASUR, creada en junio de 2007, es un intento de las autoridades municipales de esta zona por responder a incentivos a la asociatividad municipal como la Ley N° 29029 “Ley de la Mancomunidad Municipal”. Al acercamiento entre Villa El Salvador, San Juan de Miraflores, Villa María del Triunfo y Pachacamac, se sumó entonces el distrito de San Borja. Esta asociación ha tenido un transitar bastante irregular, con resultados limitados que a la larga no tuvieron trascendencia en el territorio.

Actualmente, y ya desde el programa electoral de la Alcaldesa, la Municipalidad Metropolitana propone la conformación de áreas interdistritales en Lima, retomando planteamientos de los sucesivos planes de desarrollo de la ciudad. En un primer momento el esquema presentado por Villarán en el Congreso de La República señalaba una eventual confluencia de los 43 distritos capitalinos en ocho áreas (Lima Norte, Expansión Balnearios Norte, Lima Sur, Lima Este, Lima Sureste, Expansión y Balnearios Sur, Centro Ciudad Consolidada y Lima Noreste-San Juan de Lurigancho). Si bien estas responden a una lectura de unidades relativamente homogéneas de planificación, no tomaba en cuenta directamente los esfuerzos de articulación que los alcaldes, los funcionarios municipales y diversas organizaciones sociales han ido gestando a lo largo de diversos foros y espacios de concertación.

El proceso de consulta ciudadana para la elaboración del Plan de Desarrollo Concertado de Lima al 2035 intenta hoy, a través de sus «encuentros interdistritales» poner en discusión la fórmula para una gestión descentralizada de la urbe. En ese contexto, se especula entre funcionarios y regidores de Lima Sur, que los directivos de AMASUR estarían evaluando dar paso a la conformación del Área Interdistrital Sur, esta vez con la participación del distrito de Lurín. Lima Metropolitana cuenta hoy con siete procesos de asociatividad municipal que deberán servir como referencia a la conformación de áreas interdistritales. En este marco, superar la fragmentación existente y construir racionalidad en la gestión del territorio no es un asunto de expedientes y discusiones «técnicas»; todo lo contrario, requiere hacer explícitos los factores políticos que implica la gestión de servicios públicos como el transporte, el agua y el saneamiento, las grandes inversiones públicas y privadas y, de manera cada vez más apremiante, la gestión del suelo urbano y las nuevas habilitaciones tras las que presionan los capitales inmobiliarios y su poderoso aliado, el Ministerio de Vivienda, otro de los sectores olvidados por la promesa de la Gran Transformación de Humala.

La advertencia es clara para la gestión Villarán, en particular, para el equipo del Plan de Desarrollo Concertado, liderado por el Instituto Metropolitano de Planificación. De obviarse la concertación política y la previsión de canales de participación ciudadana – más allá de los alcaldes de turno- se corre el riesgo de que nuevas autoridades en próximas elecciones vean la articulación interdistrital como una «campaña» de la anterior gestión y dejen de lado los necesarios compromisos para una mejor administración e inversión en la ciudad.

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