desco Opina – Regional / 11 de febrero de 2011
Programa Urbano

Un nuevo período de gobierno se ha iniciado a nivel municipal en los distritos de Lima Sur. Como suele ocurrir en muchas localidades del país, algunas de las nuevas gestiones han empezado su período declarando en reorganización la municipalidad, lo que implica la renovación del personal, y en no pocos casos provoca la paralización de procesos, perjudicando la atención a los vecinos. A ello, se suma lo que lamentablemente es práctica común de las gestiones salientes: dejar una muy limitada información documentaria, situación que obliga a los nuevos funcionarios y trabajadores a «ingeniárselas» lo mejor posible para cumplir sus actividades.

En el caso de las gestiones re electas, aunque aparentemente se encuentran más cómodas en la continuación de sus líneas de acción, en realidad enfrentan la necesidad de operar los cambios necesarios para desactivar posibles focos de oposición impulsados por los candidatos derrotados, que en ninguno de los casos lo ha sido por diferencias demasiado holgadas. Por otro lado, tanto las gestiones nuevas como las re-electas deben resolver un problema producto de las precarias alianzas electorales: los conflictos entre los miembros de los partidos políticos que reclaman la gestión para su agrupación, frente a las nuevas autoridades y sus equipos técnicos, que rápidamente se distancian de los «partidos-membrete» que sirvieron para los tiempos electorales.

Pero ¿cuáles son los temas de fondo que, superando este tiempo de «acomodos», deben enfrentar las autoridades municipales en Lima Sur? Los distritos del tradicionalmente llamado «cono sur» así como los distritos conocidos como «balnearios», presentan una agenda amplia y diversa. En primer lugar, los problemas generados por un crecimiento urbano dado en ausencia de una política pública adecuada que, dado el escaso liderazgo de las autoridades locales, se traduce en la masiva ocupación de zonas vulnerables y de alto riesgo. La intensificación del régimen de lluvias veraniegas que atestiguamos año a año, con los consiguientes deslizamientos en las zonas de laderas –principalmente en Villa María del Triunfo y San Juan de Miraflores– debe ser una alarma de primer orden para la atención de las necesidades de prevención, mitigación y, eventualmente, de reubicación –una salida posible, pero olvidada entre nuestras políticas urbanas–.

Un escenario particularmente adverso se presenta en el frente de la inseguridad ciudadana, problema que va en aumento en la percepción de los vecinos y que no sólo tiene que ver con el delito callejero, sino que aparece ligado a las crecientes necesidades relacionadas al espacio público y de manera más reciente a las actividades de consumo y recreación de los jóvenes, por ejemplo, en los bulevares y discotecas, que en la percepción de la comunidad de Lima Sur, aparecen como espacios de peligrosidad, de consumo de alcohol y drogas y de peleas entre «pandillas». En este campo, en el que los recursos locales son insuficientes, serán vitales los esfuerzos de coordinación intermunicipal (por ejemplo para el servicio de serenazgo) y las políticas municipales que trasciendan la lógica represiva y apuesten por un ordenamiento comercial de las áreas de esparcimiento locales que van surgiendo en Lima Sur como parte de una ciudad diversa y compleja en la que los jóvenes deben tener espacios seguros y accesibles para su esparcimiento.

Finalmente, está la agenda pendiente de los servicios urbanos de calidad. Tanto en las áreas consolidadas, como en las zonas de expansión, persisten los problemas de salubridad tanto por el consumo de agua de mala calidad como por el almacenamiento del recurso en aquellas zonas no cubiertas por las redes existentes, donde se cierne la sombra de la epidemia del dengue que azota a nuestra selva. Además, si bien a través de Agua para Todos el gobierno central ha realizado inversiones considerables en Lima Sur, lo cierto es que su intervención no ha sido concertada con las autoridades y en gran medida, el espejismo del terreno con servicios ha alentado –de la mano de especuladores y traficantes– el ya de por si complejo proceso de nuevas ocupaciones hacia el este de las quebradas de Villa María del Triunfo, en la zona de Manchay.

Este rápido pauteo de temas sugiere la agenda que es más ampliamente desarrollada en la propuesta de Plan de Desarrollo Integral de Lima Sur elaborado por la Asociación de Municipalidades del Área Sur de Lima-AMASUR, instancia de la que se espera el inicio de un proceso de convergencia con la Mancomunidad de los Distritos del Litoral Sur de Lima, su par para los distritos que van de Lurín hasta Pucusana.

Además de la concertación entre las autoridades distritales de cara a los problemas de Lima Sur, es necesario renovar la apuesta por una participación amplia de las y los ciudadanos. En este sentido, los Planes de Desarrollo Concertado de cada localidad, así como los planes de gobierno de las autoridades electas, deben ser herramientas para la vigilancia ciudadana de los acuerdos sociales y de los compromisos asumidos en campaña.

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